Vive el legado cultural de David Ortiz

En vida siempre aspiró, como decía: “a que las nuevas generaciones sembraran con sus experiencias, semillas de recuerdos; para que el olvido no se haga dueño de nuestras más puras expresiones artísticas”.
DAVID ORTIZ ANGLERO 12
Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 10:22 am

Acostumbrado a dejar claves imperecederas en la memoria colectiva de los puertorriqueños a través de la poesía y la canción, el declamador boricua y productor David Ortiz, quien aunque acaba de pasar la página dorada de su vida hacia el cosmos con su fallecimiento este pasado sábado, 19 de julio, deja entre los mortales un legado cultural muy extenso. En vida, tras realizarlos, siempre aspiró, como decía: “a que las nuevas generaciones sembraran con sus experiencias, semillas de recuerdos; para que el olvido no se haga dueño de nuestras más puras expresiones artísticas”.

Sus producciones de espectáculos, discográficas, conmemorativas, fílmicas y televisivas rondaban todas, las más altas expectativas que los versos de cualquier época han brindado, al constituirse este género poético, s favorito, en eco de la melodía del universo en el corazón, y resplandor de vida, con la verdad del hombre. Por ello, cada uno de sus recitales llevaba un mensaje de fondo despertando fuerzas secretas con todos sus misterios.

Los títulos, entre muchos, por sí solos constituían un alumbramiento: ‘Vinos, poemas y algo más en homenaje a Pablo Neruda’, ‘Tiempo de amar….La Bohemia’, ‘Cortez, Serrat y Ortiz unidos con las Madres’, ‘Cien Años de Amor, en torno a la poesía de José Antonio Dávila’, ‘El brindis del bohemio’, ‘Una danza y un recuerdo con las sopranos estrellas Hilda Ramos y Patricia Cay’, y ‘Luna, poesía y bohemia” en el que hombres declamaban y cantaban a la tristeza del amor, con Ortiz contando a Julia de Burgos y Danny Rivera cantando a Sylvia Rexach.

“La danza es una de las más hermosas expresiones de nuestra cultura y por la invasión de otros modos musicales, los medios de comunicación han ocultado las bondades de esta expresión. Por eso decidimos realizar un recital-poético musical que utilizara la danza como protagonista con Hilda Ramos en Mayagüez de Cabán Vale, Quintón, Miranda y Tavarez. El banquete cultural tiene poemas de Lloréns Torres, Julia de Burgos y Palés Matos”, dijo sobre ‘Una danza y un recuerdo’.

El disco de ‘Madres’ lo grabó en Estudios Pitokes de Madrid, de Alberto Cortez, con el también cantautor catalán Joan Manuel Serrat. Ortiz ya había hecho ‘Carta de recomendación’ (que declamara a la madre de este redactor en su misa de recordación en la Catedral de San Juan) y el poema ‘Bíblica’ sobre el mismo tema, y Cortez le preguntó si se le uniría para hacer un homenaje discográfico a las madres, lo que hizo Ortiz.
“El espectáculo se presentó en Aquí Se Puede, con una edición limitada de dos mil ejemplares. Se incluyeron poemas que Cortez tenía interés como ‘Ya era muy viejecita’ de Buesa, ‘Madre vasca’ de Yupanqui, ‘Las Madres de Mayo’ de Rafael Amor y ‘Las nanas de la cebolla’, de Miguel Hernández, cantado a dúo entre Serrat y él. El poema de Amor es un tema muy íntimo dedicado a este personaje que desaparece en Argentina, contemplado desde un ventanal político y poético, muy bien escrito. Otros estuvieron integrados paralelamente a las canciones”, agregó entonces.

La grabación de ‘El brindis del bohemio’ habla por sí sola, con una selección de 14 temas muy bien cuidados, con la selección del famoso ‘Villancico Yaucano’ del finado y recordado compositor Amaury Veray; y otras voces poéticas nacionales e iberoamericanas. Otro recital y disco fue ‘Cien Años de Amor’, en ocasión de celebrarse el Centenario del nacimiento de José Antonio Dávila.
“Este insigne poeta, ensayista, traductor y médico puertorriqueño, José Antonio Dávila ha sido una voz poética de dimensiones extraordinarias, de resonancias formales y temáticas que recuerdan a los grandes maestros del modernismo hispanoamericano; pero que para desdicha de las letras puertorriqueñas con su muerte temprana y al cabo de más de medio siglo de ausencia, mucha de su obra poética se ha mantenido rezagada para el gran público puertorriqueño”, expresó Ortiz quien dejara su más reciente producción “El principito’ a su hijo músico Lorenzo.

Aquí es donde se encuentra empero, el mayor legado, patriótico por demás, de Ortiz en cada una de sus producciones, que buscaban rescatar para los boricuas estos poemarios y pentagramas. Más allá de esta incalculable faena, Javier Santiago, director de la Fundación Nacional de la Cultura Popular, predica que su valor estará siempre en nuestra mente por su ejemplo de solidaridad.

“Con su personalidad recia y principios supo darle voz a numerosas luchas por la patria, la clase artística y la comunidad. Y con determinación también fue soldado de fila en batallas difíciles que han abonado al enriquecimiento de nuestra afirmación nacional”, declaró Santiago.

Todos estos trabajos, y muchos más de fácil adquisición, dan vida a la honorable figura que fue David Ortiz. Su inseparable esposa, la vestuarista Miriam Torres y su hijo Lorenzo, separadamente, en la víspera, dijeron a este redactor: “¡estamos con él todo el tiempo!”. Andrea, su hija menor completó: “¡Le hemos dado todo el amor y ahora está descansando!…” También informó que al cabo de recibir sus cenizas, se ofrecerá una misa en la Iglesia de San Francisco, en el Viejo San Juan, oficiada por el padre Jimmy Casellas.

Jorge Rodríguez, EL VOCERO

Laureado periodista reportando por más de dos décadas en EL VOCERO sobre los eventos de arte y cultura de Puerto Rico y el mundo.


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