Vivió en carne propia el ataque de la bacteria

Por Maricarmen Rivera Sánchez, EL VOCERO 4:00 am
Hombre narra su experiencia tras contraer la bacteria leptospirosis
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Varios días después de haber recogido los escombros de un rancho que tumbó en su casa, Jesús Vélez comenzó a sentirse mal. Le dio un dolor bien fuerte en el cuerpo que lo llevó hasta la sala de emergencia. Pero allí no sabían qué tenía y regresó para su casa sin ningún tratamiento.

Dos días más tarde, su salud empeoró y regresó al hospital. Allí tampoco sabían identificar qué tenía y antes de que comenzaran una batería de exámenes, su hija decidió llevarlo a un hospital en Manatí.

Según relató, los médicos le hicieron a su familia preguntas sobre qué estaba haciendo Vélez poco antes de comenzar a sentirse mal. Finalmente allí los doctores dieron con un diagnóstico: leptospirosis. Las alternativas no fueron muchas: o lo dejaban morir o le inyectaban una gran cantidad de antibióticos que también pondrían en riesgo su sistema. La familia escogió arriesgarse con los antibióticos. Entonces, comenzaron una batería de estudios y exámenes que mantuvieron a Vélez en el hospital por 45 días, de los cuales estuvo poco más de una semana en la unidad de intensivo.

“Me pusieron cinco transfusiones de sangre y me hicieron todos los análisis, MRI, CT Scan, ya se me olvidó la cuenta de tantos que me hicieron”, relató el hombre, quien reside en Camuy.
Esto fue hace cinco años y Vélez se siente dichoso de haber vivido para contarlo. Muchos de los que contraen esta enfermedad mueren sin que se detecte lo que los afecta.

“Hay muchas personas que van con esa bacteria y los atienden como si fuera otra cosa, porque es como si fuera dengue y no saben y mueren”, dijo Vélez. “Después yo he conocido otra gente que le ha dado lo mismo. En Piedra Gorda hubo uno de 57 años que a los tres días murió”.

El hombre de 67 años atribuye a su condición física y a Dios haber sobrevivido esta bacteria.

“Los médicos nos explicaron que como yo no tomo y no fumo, nunca he fumado y eso me ayudó mucho. Yo tenía la hemoglobina bien y pude soportar eso, aunque creo que la mano de Dios también obró porque es una enfermedad bien fuerte y no todo el mundo la soporta”, dijo.

Aunque asegura que siempre ha tomado precauciones a la hora de trabajar en el patio, dijo que ahora está mucho más atento a las medidas de seguridad. Cuando compra refrescos, los lava antes de ponerlos en la nevera y si trabaja en el patio, ya no solo usa guantes, sino que también se pone máscara.

“Aprendimos bastante de eso. Esa bacteria se puede coger si sacas un refresco sin lavar y te lo tomas porque los ratones se meten donde quiera y como no tienen vista, van marcando con la orina y eso es peligroso. Se puede coger hasta con un guineo que no laves”, dijo. “Yo voy a los hospitales y veo que la gente toca los pasamanos y las puertas sin limpiarse. Pocas cosas pasan”.

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